martes, 17 de febrero de 2009

Receta para días moñas: ver La vida de Brian

Aún no conozco a nadie que no le guste.

Como es blasfema, sacrílega, herética y extremadamente cachonda, es imprescindible para los días lloriqueantes. Entera y deteniéndose en la escena final. Recomiendo analizar frase por frase la profundidad vital de la canción. La mejor lección de filosofía, lo demás son gaitas.

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